ZERO DAY (Netflix, 2025)

Producida en 2025, Zero Day es una miniserie de seis episodios protagonizada por el inmenso Robert De Niro, acompañado por Lizzy Caplan y Jesse Plemons, bajo la dirección de Lesli Linka Glatter y creada por Eric Newman, Noah Oppenheim y Michael Schmidt. Cada capítulo ronda los 50 minutos, y Netflix la presenta como un thriller político de alto voltaje con alma de drama humano.

La trama, sin spoilers, nos sitúa ante un expresidente estadounidense, George Mullen (De Niro), que regresa al primer plano tras un devastador ciberataque que paraliza al país. A medida que la investigación avanza, lo que parece una amenaza global se convierte también en un viaje íntimo y dolorosamente real sobre la fragilidad de la memoria, los fantasmas personales y la necesidad de reconciliarse con los propios valores antes de que sea demasiado tarde.


Siempre me ha fascinado Robert De Niro. Lo he visto en tantas versiones de sí mismo —mafioso, padre, cómico, héroe improbable— que creía haber agotado el repertorio de matices posibles. Pero Zero Day me desmintió en cuestión de minutos. Aquí, De Niro no interpreta a un hombre poderoso, sino a uno que empieza a perder sus certezas, que se enfrenta no solo a un enemigo invisible sino a su propia mente, en un papel tan contenido como demoledor. Su trabajo es simplemente magistral; transmite vulnerabilidad, autoridad y desamparo sin que sobre un solo gesto.

La serie, por supuesto, tiene ese sello inequívocamente estadounidense: Estados Unidos en el centro del mundo, el faro moral de Occidente, la víctima eterna de conspiraciones globales… todo ese “autoconsuelo imperial” tan habitual en el audiovisual norteamericano. Pero Zero Day tiene la inteligencia de usar esa fachada como pantalla de humo. Detrás del supuesto ataque terrorista, lo que se revela —y ahí está su mayor virtud— es una reflexión sobre la pérdida de identidad, la memoria y los valores tradicionales que parecen en vías de extinción. La historia te lleva por los caminos de la paranoia política, pero lo que se queda contigo es la humanidad quebradiza de su protagonista.

El elenco principal de _Zero Day_: Lizzy Caplan, Robert De Niro y Jesse Plemons, todos destacados por sus interpretaciones en este thriller político.

Y hablando de humanidad: el elenco que acompaña a De Niro está a su altura. Lizzy Caplan, intensa y contenida al mismo tiempo, encarna a una hija atrapada entre el amor y la decepción. Jesse Plemons, siempre impecable, aporta ese aire ambiguo que lo hace irresistible en cualquier papel. No hay una sola interpretación que desentone. Todo el reparto se mueve en un registro sobrio, casi elegante, como si la serie se propusiera recordarnos que el dramatismo no necesita gritos para calar hondo.

Además, la duración es perfecta: seis episodios que bastan para desarrollar un argumento que podría haberse alargado innecesariamente, pero que aquí se mantiene en el punto justo. Ni un minuto de sobra, ni un desenlace apurado. Zero Daylogra algo poco común: ser intensa sin ser frenética, emocionante sin recurrir al artificio, y profundamente emocional sin caer en el sentimentalismo fácil.

En definitiva, fue una sorpresa deliciosa. Empecé a verla sin demasiadas expectativas —solo atraído por el cartel y el nombre de De Niro— y terminé completamente absorbido hasta los créditos finales. Es cierto que las opiniones son siempre subjetivas, pero después de decenas (quizás cientos) de series vistas, puedo decir con cierta autoridad que Zero Day es una de esas joyas discretas que elevan el estándar del thriller político.

Le doy un 8,5 sobre 10 sin dudarlo, y podría subir unas décimas más solo por la mirada de De Niro en las escenas finales. La recomiendo incluso a quienes no sean devotos del género: porque si algo enseña esta miniserie es que, a veces, el enemigo no está en la red ni en la Casa Blanca… sino en la mente. Y verlo interpretado por un maestro como él siempre, pero siempre, vale la pena.

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