Cassandra: Cuando tu casa inteligente de los 70 te conoce mejor que tu marido

Si pensabas que Alexa escuchando tus conversaciones privadas era inquietante, espera a conocer a Cassandra. Netflix nos trae esta joya alemana que demuestra que el pasado tecnológico puede ser mucho más aterrador (y con más personalidad) que cualquier gadget de Apple. Hoy desgranamos esta miniserie que ha llegado sin hacer mucho ruido pero que merece un lugar destacado en tu lista de «para ver este fin de semana».

📋 Ficha Técnica

  • Título original: Cassandra
  • Año: 2024
  • País: Alemania 🇩🇪
  • Plataforma: Netflix
  • Dirección: Benjamin Gutsche
  • Reparto principal: Lavinia Wilson (Sam), Franziska Hartmann (Cassandra), Mina Tander (Kim), Michael Wittenborn (Horst), Franz Hartwig (David).
  • Género: Thriller / Ciencia Ficción / Drama familiar.
  • Episodios: 6 (aprox. 45 min cada uno).

La sobriedad alemana al servicio del suspense

Hay algo que los alemanes hacen como nadie: crear atmósferas. Si esperas jump scares baratos y música estridente, te has equivocado de barrio. Cassandra apuesta por ese estilo alemán sobrio, frío y calculado. La serie construye la tensión ladrillo a ladrillo, utilizando el silencio y la arquitectura opresiva de la casa para generarte una ansiedad que no sabes bien de dónde viene, pero que no te suelta.

Es una atmósfera atrapante que te obliga a seguir mirando, no porque haya explosiones, sino porque necesitas saber qué demonios está pensando esa casa.

Una mas de la familia… de «su» familia.

El marido escritor: ¿Genio incomprendido o simplemente… obtuso?

Hablemos claro. El personaje del marido, David, es el ejemplo perfecto de «ceguera selectiva». Está tan obsesionado con su carrera de escritor y con encontrar la inspiración divina, que la realidad se le escapa entre los dedos.

Aquí entra mi dosis de sarcasmo necesaria: es fascinante ver cómo un hombre prefiere creerle a un sistema operativo obsoleto de 1970 antes que a su propia esposa. Samira (la protagonista en la linea de tiempo actual) le grita a los cuatro vientos que algo va mal, pero él está demasiado ocupado coqueteando intelectualmente con la IA. Es la versión tecnológica de «cariño, estás exagerando», pero con un robot asesino de por medio. Un aplauso a los guionistas por crear un personaje tan realista en su egoísmo que dan ganas de traspasar la pantalla para darle una colleja.

Un espejo entre dos épocas: Los 70 vs. Hoy

La serie hace un trabajo magnífico contrastando la sociedad y las dinámicas familiares de los años 70 con la actualidad.

Por un lado, tenemos esa estética retro-futurista de los 70, donde la tecnología prometía liberarnos y hacernos la vida perfecta, pero escondía un control férreo y secretos oscuros bajo la alfombra. Por otro, tenemos el caos actual, donde la tecnología ya nos ha invadido, pero seguimos igual de perdidos emocionalmente. Es interesante ver cómo, aunque cambien los peinados y los muebles, las disfunciones familiares y la necesidad de control siguen intactas.

Franziska Hartmann: La verdadera estrella de la función

Aunque Lavinia Wilson hace un trabajo estupendo llevando el peso de la trama en el presente con su descenso a la paranoia, permitidme un inciso polémico: la verdadera reina de esta serie es Franziska Hartmann, la actriz que da vida a Cassandra.

Su interpretación es, en mi opinión, la mejor de toda la producción por su complejidad. Tiene el reto doble de encarnar a la mujer humana de los años 70, origen de la tragedia, y al mismo tiempo poner rostro (y qué rostro) al inquietante avatar digital de la casa. Hartmann logra ser amenazante, manipuladora, trágica y extrañamente humana a la vez. Su mirada digitalizada transmite más inquietud que cualquier efecto especial, superando en carisma incluso a los protagonistas de carne y hueso del presente.

El «Checklist» de Netflix (La nota al pie)

No podemos dejar pasar un detalle que, a estas alturas, ya es marca de la casa en la «N» roja. Aunque la serie es alemana y bastante sólida, no se libra de esa sensación de cuota de diversidad obligatoria.

Incluso en un grupo de protagonistas reducido, se nota la mano invisible de los ejecutivos asegurándose de que el «algoritmo woke» esté satisfecho. Tenemos una mezcla de razas, orientaciones y perfiles que, a veces, se sienten introducidos con calzador en la trama, como si hubiera que rellenar un cartón de bingo social antes de aprobar el guion. No arruina la experiencia, ojo, pero se nota el andamiaje corporativo detrás de la ficción.


⚠️ ALERTA DE SPOILER: Si no has visto el final, salta directamente a la conclusión.

Un final poético y desgarrador

El desenlace de Cassandra eleva la nota media de toda la producción. No es el típico final de «destruimos al robot y todos felices». Es tragedia pura.

Descubrir que el «cerebro» de Cassandra era literalmente un cerebro humano atrapado en una lata, conservado en un limbo biológico, es terrorífico. Pero lo que te golpea el estómago es la historia de la hija pequeña, oculta de por vida debido a su malformación congénita.

La liberación final no es una victoria, es un descanso. Ver cómo ese cerebro finalmente «muere» y se libera, y cómo se revela la triste existencia de la niña, le da un toque casi poético. Es una crítica feroz a lo que somos capaces de hacer por «el progreso» y por mantener las apariencias.


Conclusión: ¿Vale la pena?

Definitivamente sí.

Cassandra es un thriller psicológico sólido, con una puesta en escena elegante y una actuación memorable de Franziska Hartmann como la entidad titular. Se lleva un 8,5/10 porque, a pesar de algunos tópicos de la plataforma y un marido que pone a prueba tu paciencia, ofrece una historia que te hace pensar sobre nuestra relación con la tecnología y el pasado.

Si te gustan las series que se cuecen a fuego lento y con un final que te deja mirando los créditos en silencio, dale al play hoy mismo.

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