De Argentina a España, parte 1: ¿Por qué?

De casa a casa, portada del post

Aprovecharé que hoy se celebra el Día internacional del Migrante para empezar este relato. Ésta es, en principio, una experiencia personal y como tal sólo es válida para mí y las personas que me acompañaron. Sin embargo algo de lo que cuente quizás pueda ayudar de alguna manera a otras personas que estén o hayan estado en la misma situación que yo, pensando en emigrar.

Soy hijo de padre argentino y madre española, pero yo nací en Buenos Aires, Argentina, en la década del ’70. Viviendo en un país con extrema inestabilidad en todos los aspectos, mis padres decidieron con muy buen tino gestionar mi doble nacionalidad desde que era muy pequeño.
Este trámite no era tan complicado en aquella época y todavía entonces podían adquirir la ciudadanía española los argentinos nativos, nietos de españoles. Hoy en día sólo pueden hacerlo los descendientes de primera generación, es decir hijos. Para el caso de los argentinos descendientes de italianos, he oído que aún los nietos pueden pedir la ciudadanía, pero esto habría que confirmarlo.

Pero vamos objetivo de este post: ¿por qué emigrar?
La decisión de dejar el país de nacimiento no se toma nunca de un día para el otro. Deben existir factores de peso que justifiquen el salto a lo desconocido y siempre habrá que evaluar los pros y contras, lo cual no es tan sencillo. En mi caso, debía pensar todo varias veces, ya que no me mudaría yo solo sino que lo haría con mi familia, mujer y dos niños, uno de 6 y otro de 16.

Hace poco publiqué la entrada “Cómo ser perfecto, o sólo feliz“, donde transcribí un fragmento de un poema del poeta norteamericano Ron Padgett, en una de sus estrofas hay una frase que resume la motivación de cualquier emigrante:

…Perdona a tu país de vez en cuando.
Si eso no es posible, vete a otro…

“How to be Perfect”, Ron Padgett

Mis motivos los puse en una lista que transcribo debajo, no los he puesto en ningún orden particular:

  • Inseguridad feroz y creciente, principalmente en las ciudades grandes.
  • Degradación del sistema educativo en todos los niveles.
  • Precarización del sistema de salud a nivel nacional.
  • Inestabilidad laboral en todos los campos.
  • Inflación galopante y endémica. No recuerdo otra palabra más repetida.
  • Corrupción generalizada, no sólo en el gobierno.
  • Deshonestidad política más allá de lo imaginable.
  • Colapso social, pérdida de valores esenciales, respeto, de conducta.
Periódicos argentinos

Y por si esto fuera poco hay algo mas visceral, un rechazo innato a una filosofía de vida muy popular en argentina y difícil de explicar; es aquello de idolatrar a los que de manera poco o nada lícita obtienen algún provecho. Indiscutible ejemplo de esto fue Diego Maradona y su famoso gol con la mano en la Copa del Mundo de 1986.

Viveza criolla‘, le llaman, infiriendo directamente que quien carezca de ella es imbécil. En definitiva es hacer alguna cosa de manera irregular, perjudicando a quien lo hace bien y creyéndose con derecho a ello. Si además logras que no te pillen, todo el mundo te verá como un campeón. Y por supuesto, si abiertamente te atreves a criticar a estos héroes serás inmediatamente linchado y tildado de boludo, gil, tonto, apátrida, traidor, etc… Me da asco.

Todas esas cosas son las que he perdonado a mi país alguna vez, hasta que no pude más.

Pasaportes españoles y argentinos

Ya entonces cuando los motivos estén inequívocamente claros, se puede empezar a enumerar más fácilmente los pros y contras. En mi caso fue siempre pensando en España como destino.

Pros de emigrarContras de emigrar
Un entorno seguro2 teníamos ciudadanía y 2 no
Una sociedad con respeto por las leyesLa familia quedaría a 10.000 kilómetros…
Estabilidad económica… los amigos también
Infinidad de opciones culturalesElegir qué llevar y de qué desprenderse
Posibilidades de desarrollo personalDesarraigo, dejar casa, escuela, trabajo
Mejor educación para los niñosBuscar nueva casa, escuela, trabajo
Sistema de salud sólidoHabrá que readaptarse culturalmente
El idioma es “casi” el mismo
Ya había vivido en Madrid durante 7 años

Con este paso tan sencillo y aparentemente trivial, podremos definir si estamos preparados o no para dejarlo todo atrás y comenzar una nueva vida en ultramar.

Desde luego aunque los mayores de la casa somos los responsables de tomar las decisiones, todos los integrantes de la familia, hasta el más pequeño debe ser tomado en cuenta para que el proyecto resulte exitoso. La maniobra es muy delicada y tomársela a la ligera, desestimando los detalles o demasiado apremiados por las circunstancias puede llevarnos al fracaso.

Una vez superada esta crucial fase de decisiones, todo lo que viene es pura emoción y aventura si sabemos encararlo positivamente.

En próximas entradas os iré contando más detalles de como continuó nuestro cambio de continente en familia.


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